miércoles, 30 de mayo de 2012

LA LUCHA DEBE CONTINUAR.





Defenestradoen su empeño, el Cáceres de baloncesto, el de siempre, el que ha defendido el prestigio de la Ciudad Patrimonio, en la historia sobre su capítulo al deporte en la elite se refiere, sucumbió en Melilla.

En el norte de África, inclinó la cabeza y no pudo más. Diez partidos después de una regular son sus luces y sombras, el nivel administrado ha marcado un hito que opositará al recuerdo de esta vendita Historia, que la canasta aportase al nombre como ciudad a Cáceres y como región a Extremadura.



Es el baloncesto un deporte insospechado por sus desenlaces en numerosas ocasiones. Las eliminarías como las que ha vivido Cáceres contra Burgos y Melilla, se miden por cosas pequeñas. Por ese tipo de detalles que calan en el marcador a modo de lluvia gallega de otoño.

Otras veces, el resultado se mueve por la estrategia y siempre por la cabeza. Cada oportunidad, el Deporte, (con mayúsculas), depende más del oxigeno que llega a la mente y su manejo en condiciones tan especiales como una semifinal de ascenso a ACB.



Administrado en buena onda, el cuadro cacereño, ha enfocado los asaltos claves puesto en el sitio. Mentalmente construido y aparcado en la estrategia y el empuje. Eso hasta ayer, cuando el tercer cuarto, donde, nublado el panorama, la cuerda se rompió por el lugar mas frágil. El de la desesperanza.



Sencillo. Fácil pararse en los finales veinte minutos de este quinto partido. Se acomodó el equipo rival y  abandonó Cáceres su capacidad de resarcir los errores, olvidando cerrar rebotes y parar contrarios oponiendo resistencia en retaguardia.



Ahí paró la hazaña. Ahora, solo queda el recuerdo. El recuerdo y miles de personas que gritan eficiencia para poder tener Baloncesto en su ciudad. Una ciudad que pierde encantos a los que agarrarse en su cotidiana marcha.

Es momento de ilusión, de no perder el soplo y de saber administrarse.



Lastima que lo que rodea el instante se presente tan desheredado.

Porque lo amargo de esta derrota en Melilla, se mezcla con el desasosiego que lista la angustiosa situación que presenta un futuro mas incierto que nunca.



A pesar de ello, orgullo, sentimiento y fe.

Es lo que sigue.




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