Defenestradoen su empeño, el Cáceres de baloncesto, el de siempre, el que ha defendido el
prestigio de la
Ciudad Patrimonio, en la historia sobre su capítulo al
deporte en la elite se refiere, sucumbió en Melilla.
En
el norte de África, inclinó la cabeza y no pudo más. Diez partidos después de
una regular son sus luces y sombras, el nivel administrado ha marcado un hito
que opositará al recuerdo de esta vendita Historia, que la canasta aportase al
nombre como ciudad a Cáceres y como región a Extremadura.
Es
el baloncesto un deporte insospechado por sus desenlaces en numerosas
ocasiones. Las eliminarías como las que ha vivido Cáceres contra Burgos y
Melilla, se miden por cosas pequeñas. Por ese tipo de detalles que calan en el
marcador a modo de lluvia gallega de otoño.
Otras
veces, el resultado se mueve por la estrategia y siempre por la cabeza. Cada
oportunidad, el Deporte, (con mayúsculas), depende más del oxigeno que llega a
la mente y su manejo en condiciones tan especiales como una semifinal de
ascenso a ACB.
Administrado
en buena onda, el cuadro cacereño, ha enfocado los asaltos claves puesto en el
sitio. Mentalmente construido y aparcado en la estrategia y el empuje. Eso
hasta ayer, cuando el tercer cuarto, donde, nublado el panorama, la cuerda se
rompió por el lugar mas frágil. El de la desesperanza.
Sencillo.
Fácil pararse en los finales veinte minutos de este quinto partido. Se acomodó
el equipo rival y abandonó Cáceres su capacidad
de resarcir los errores, olvidando cerrar rebotes y parar contrarios oponiendo
resistencia en retaguardia.
Ahí
paró la hazaña. Ahora,
solo queda el recuerdo. El recuerdo y miles de personas que gritan eficiencia
para poder tener Baloncesto en su ciudad. Una ciudad que pierde encantos a los
que agarrarse en su cotidiana marcha.
Es
momento de ilusión, de no perder el soplo y de saber administrarse.
Lastima
que lo que rodea el instante se presente tan desheredado.
Porque
lo amargo de esta derrota en Melilla, se mezcla con el desasosiego que lista la
angustiosa situación que presenta un futuro mas incierto que nunca.
A
pesar de ello, orgullo, sentimiento y fe.
Es
lo que sigue.
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