Con todos esos y con muchos mas ingredientes, el plato a guisar el próximo domingo, oposita a ser uno de los que mas difícil deguste pueda ofrecer.
El horizonte no invita a grandes fiestas por el hecho de haber ganado las elecciones en la noche en la que nadie, nunca pierde.
Dado por sabido, el hecho de que Rajoy estará al frente de un dañado barco, poco mas que saber si la fuerza gobernable por parte de un PP de vuelta al gobierno, será de record, por encima de los doce millones de votos que lo colocaría en una mayoría de mas de 196 diputados. O lo que es lo mismo, la desgracia socialista de aparcar su derrota en el mayor de los fracasos de la historia democrática, si acaso los 115 -120 sillones en el congreso. O sea , ver si baja al fondo del desaguisado Almunia en el pasado, cuando estancó el voto socialista en los 125 diputados.
Larga, la agonía del Gobierno Zapatero, pone un punto final a unos años en los que la gerencia de nuestro país, no ha estado en manos propias, como tampoco seguirá estando en el cercano futuro. La potencia de una crisis que todos creamos y que todos estamos pagando, ha propiciado el manejo de la política que gobierna las naciones, bajo el yugo que los mercados.
Ahora, un gobierno carece de la capacidad de maniobra para sustentar el poder sobre sus finanzas, de tal manera que, las directrices llegan desde otras instancias, para el manejo y la manera en la que sus cuentas cuadren para pagar una deuda alargada, que amenaza el estado de bienestar que nos hemos marcado en las ultimas décadas.
Agotado su tiempo y sin credibilidad desde que, no reconociera a tiempo el peligro que se colaba a cada rato en nuestra economía, Zapatero, ha quemado su prestigio, entre los ataques mas enérgicos de una parte de la prensa aprovechada de las aguas turbulentas que la propia crisis iba creando, junto a una de las oposiciones mas fuertes de la Democracia española . Desde el minuto uno, nada fue perdonable por ese sector de la prensa y por un PP con necesidad de gobernar.
Eso, y la inercia de un malestar cada vez mayor, unido a la poca imaginación para aceptar los resultados de un problema mundial, mermando en cifras de desempleo cada vez mas vergonzantes, hizo que las medidas que, cualquier gobierno hubiera sido obligado a tomar, nunca fueran entendidas viniendo de un gobierno llamado socialista. Desde entonces el PSOE, perdió toda esperanza y sus “flotantes” votantes cambiaron de miras en su sufragio, para elegir en muchos de los casos, un PP, en la que la victoria se da por hecha desde hace muchos meses.
Nunca un candidato Popular, lo ha tenido tan sencillo. La esperanza de muchos españoles estará puesta, en un Mariano Rajoy, que promete empleo, sinceridad y difíciles tiempos sin mas detalles. La credibilidad de su contrincante, el cabeza de turco Rubalcaba, quedaba en entredicho justo cuando su pertenencia a un quemado gobierno, le impide programar nada para un futuro que no hubiera hecho en los años en que compartiera poder con quienes, son fácilmente identificables, con el record de los cinco millones de parados.
Es complicado.
España, votará por la necesidad de querer cambiar la tendencia. Es necesario ese cambio y obligada la salida desde la estrechez y la eficacia de un gobierno que sepa lo complicado de conjugar el bienestar adquirido con los recortes. Cosa que por otra parte se antoja casi imposible.
La necesidad de volver a la senda de crear empleo, y el crédito se mueva, es
fundamental, así como la idea de cambiar la idea de competir con trabajo y el producto alejado de la burbuja de un dinero que se ganaba con demasiada facilidad.
Ahora, el presente nos escupe, en días como hoy, sentarnos al borde de un abismo que se llama rescate , si miramos nuestros números en la “prima de riesgo”, la inteligencia de quienes nos dirijan va a pesar mucho en el futuro.
El voto, que se nos presenta dividido entre los dos grandes partidos, ofrece otro abanico de opositores que parecen no contar para el desenlace en el complicado panorama.
Por la izquierda, IU pronostica un aumento derivado por el desencanto en la militancia socialista. Upyd, de quien se dice coherente para ser un partido en la discordia de un congreso bipolar, también obtiene buenos números en las encuestas, las mismas que pronostican una subida independentista desde el País Vasco, amparada en el cese de la violencia etarra.
Poco margen de error debe quedar una vez que España, cambie de gobierno a través de las urnas. El pronosticado gobierno popular fuerte que emitan los votos el domingo, poco margen de error tiene. España no se puede permitir mas errores de cálculo.
Lo mejor que puede ocurrir el 20N, es que aumente la participación como respuesta a la tiranía de los mercados, como ejemplo de unión de un pueblo que necesita ser escuchado desde donde debe serlo. La opinión de todos cuenta.
El resultado siempre dará la razón.
Lo mejor que puede ocurrir el 20N, es que aumente la participación como respuesta a la tiranía de los mercados, como ejemplo de unión de un pueblo que necesita ser escuchado desde donde debe serlo. La opinión de todos cuenta.
El resultado siempre dará la razón.




