lunes, 16 de enero de 2012

Escritor frente a Director de orquesta.



Inmaculado en perseguir al Real Madrid, el Barcelona, jugó ante el Betis, ayer domingo, un partido a cara de Perro.
Escuchando murmullos en los que se hace constar que no se trata de ese “mismo equipo” de otros años, los catalanes relevaron el miedo a tropezar en un casi definitivo desliz, para organizar una remontada basada en el desgaste de un rival, que les miró, como pocos en el fuero catalán, han sabido hacerle.
El entrenador de los sevillanos, que por cierto escribe, entendió un partido para aprovechar el descaro de saberse ganador de muchas cosas si consigues algo tras entender como poco agradable, ir 2-0 en el primer cuarto de hora de la contienda.

Eso sí, aprovechando el devaneo barcelonista, que produce ser el mejor durante tanto tiempo. No en vano, la portería que defiende Valdés en el Nou Camp, fuera violada anoche, tras casi un año en liga, (30 abril 2011). Así que este arriesgado Barça que organiza Guardiola con su practica de corta defensa, enloquece cuando se le disputa el balón y se le corre a un toque de primera como hiciera el equipo de Hispalis en el empate.

Aparte de un castigo máximo que el trencilla dejara de lado, camuflando el fallo con una tarjeta al bueno de Iniesta, la historia de ese encuentro de mirada canina que los de Pepe Mel, intentaron escribir por su cuenta, se hubiera poder haber escrito de manera distinta, siempre que, la expulsión justa, de un central verdinegro, no hubiera estado por medio en el momento en que, el empuje catalán era mas sentido en la barrera sevillana.

La teoría de las prisas y el pánico, hubieran  mediado en la disputa, pero un chileno rápido y fuerte entendió el toque de arrebato que Guardiola decretó en la banda. Alexis, rompió los guates del arquero bético en el 3-2.

 Encarrilando el desenlace, una mano en la desesperada defensa visitante diera oportunidad a Mesi para ser Mesi, el que marca casi siempre, ayer dos veces, la segunda, este penalti.

Con diez el Betis aun asustaría al guardameta culé a poco de silbar el pésimo árbitro el final, como queriendo poner sello y póliza a una noche en la que, el equipo de un escritor, contrapuso valentía al de un director de orquesta.

Ahora, en un par de días, mas tinta para exponer  otro cardiaco Madrid-Barça , esta vez con la Copa como excusa.

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