martes, 7 de febrero de 2012

MIEDO A TENER MIEDO.



Somos  seres frágiles.  El hombre, y la mujer para ser políticamente correcto, somos seres que padecen su propia existencia.
Nos hicieron en el miedo. En lo desconocido.  A través de nuestra Historia en este planeta, como seres racionales,  el pánico ha inundado nuestras  vidas para marcar un poder que puede llevarnos a sentirnos paralizados.

Ocurre cuando tienes miedo a lo que te pueda pasar, a vivir con cierto riesgo, a pasar malos ratos o que a nosotros o los nuestros, les pueda suceder algo.



En los últimos días, en mi entorno, hemos opositado en nuestros propios miedos. En nuestra ración de pánico que transportamos, el mismo que desde el comienzo nos inculca la sociedad en la que nos movemos, hemos vivido en el desasosiego por la perdida de confianza en personas que calaron  entre nosotros, en mi familia. Hemos jugado con los antojos que la salud nos plantea y barajamos el miedo a la situación actual en la que se mueve el movimiento económico y su realidad.

Es curioso mirar como la situaciones que pensamos limite, cambian nuestra percepción por el camino que llevamos. Ocupa sentimientos encontrados entre los que navegamos desconcertados como podemos, únicamente con la mirada puesta en camino de salir cuanto antes de este aprieto.  
El futuro pasa, de ser alentador, a ser vacilante. No encuentras sensaciones que te llenen, ni que  te colmen como lo hicieran antes.
EL desconcierto se apodera de nuestra rutina y nada de lo que sucede, encuentra interés mas espacioso que nuestro problema; el mismo del que no aceptamos consuelo ni consejos. Es nuestro problema.
 Propio, eso si, en los primeros momentos y que se abre, dejando de lado la hiel de los primeros ratos, para acercarte, porque no puedes más, a personas que aguanten tu mal.

Miedo. Tras todo ello solo hay miedo. Esa sensación que nos escupe a la realidad cuando se encuentra al acecho. No somos mas que animales con raciocinio. Nos comportamos como tales y así, cuando nuestro bienestar o supervivencia atesora riesgo, poco mas nos queda que ese miedo que nos atenaza, nos envuelve en la soledad  e invade nuestra presencia de interrogantes.

La salud, los desengaños amorosos, el trabajo, todo y mas, solo esconde miedo a seguir como somos, como queremos ser y deseamos vivir.
Vencerlo te hace persona, sin con ello atesorar valentía.

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