martes, 8 de octubre de 2013

CALIDAD.


Debe ser complicado ser ministro, Se me antoja una tarea titánica llegar a ese puesto. Debes ser casi un fuera de serie en todo. Resaltar por encima de mucha competencia en la faceta para la que te nombren. Por ejemplo, si el presidente te nombra jefe de la cartera de agricultura, debes saber mas que nadie de los productos que mas produce el país al que vas a representar y por el que tus ciudadanos te van a pagar, nada mal por cierto. 
Si por otro lado, te nombran “dueño” de la cartera de economía, estarás por encima de cualquier economista, tan al tanto de todo, que debes sobresalir por encima de tanta competencia en tan importante ramo, en estas fechas  en las que nos esta tocando vivir. 
De esa manera, con tu encomiable dedicación y sabiduría, la crisis debe ser superada por el montón de mediadas que presentes a tu presidente, haciendo que este entienda que tu capacidad como ministro nos lleva por el camino de la salvación y la riqueza. 
Por todo ello, ya digo. Debe ser complicado llegar y ser ministro. 
Pero en realidad, ocasiones hay, en las que la que teoria no se cumple, y los presidentes elegidos por el pueblo, nombran a personas que, o no encajan con el puesto o que, una vez que toman la cartera y se la guardan en su armario, comienzan a volar por encima de la capacidad del ser humano para sentirse con lo pies en la tierra. 
Como si la ley de la gravedad ya no fuera con ellos, se instalan en el limbo que su puesto honorífico le otorga, con el consabido sustento de por vida, que el éxito de llegar donde estas ahora te ha otorgado. Techo tocado como ministro, es como sentarte por encima de un bien y por debajo de todo mal. 
Ese ejemplo de “soberbia” ministerial, que tanto poder ocasionará, lleva  a frases como la que hoy ha soltado nuestro ministro de Hacienda y Administraciones Públicas. El señor ministro, en una entrevista radiofónica sobre actualidad, preguntado por si las perdidas en el sector del cine, pudieran estar relacionadas con la subida sobre el IVA cultural hasta un 21% al que fuera sometido tal ramo, en una de sus primeras decisiones como ministro, ha venido a decir, sin ningún tipo de complejo, que tal vez, las perdidas no estuvieran relacionadas con el mencionado impuesto y su subida, si no con “la calidad”, de lo que se crea en España sobre ese arte. 


A la mente se me ha venido entonces, la marca España. Esa estrategia en la que tanto empeño está poniendo nuestro gobierno, con el consiguiente chorro de ese dinero tan deseado para tantas y tantas cosas que sufren muchos recortes, y que tan bien ha podido quedar con las palabras de quien   gestiona las partidas para generar el auge de esa marca España. 
Que nuestro ministro de Hacienda no solo ponga en duda, si no que, ademas asegure que la calidad de nuestro cine es baja, deja muy a las claras la teoría antes expuesta. Lebitar es de ministros. 
Me pregunto ahora cuantas películas de cine español ha ido a ver el ministros en los últimos años. Al mismo tiempo, propongo que todos nuestros políticos y ministros cobren proporcionalmente a la calidad que tengan. Ahorraríamos bastante dinero. Seguro. 

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